El clavo es una de las especias más potentes de la despensa: con muy poca cantidad transforma un plato entero. Aquí te contamos qué es, a qué sabe y cómo evitar el error más común al cocinar con él.
¿Qué es el clavo?
El clavo es el botón floral seco de un árbol tropical originario de Indonesia. Se vende entero o molido, y es una de las especias más aromatizantes que existen: un poco cunde muchísimo.
¿A qué sabe el clavo?
Tiene un sabor cálido, intenso, ligeramente picante y con un punto amargo si se usa en exceso. Es de los sabores más reconocibles de la cocina especiada, presente tanto en platos dulces como salados.
Cómo usar el clavo en la cocina
- En repostería: combina de forma clásica con canela y nuez moscada en bizcochos, galletas y pan de especias.
- En guisos y carnes: un par de clavos enteros en un estofado aportan profundidad sin necesidad de más especias.
- En infusiones y bebidas calientes: es ingrediente clásico del chai y del vino caliente especiado.
- En marinados: el clavo molido en pizcas pequeñas realza carnes de cocción larga.
Entero o molido: ¿qué formato elegir?
El clavo entero es preferible para infusiones y guisos donde luego se retira, ya que evita que su sabor se concentre demasiado. El molido es más práctico para repostería, donde necesitas que se integre uniformemente en la masa.
El error más común al cocinar con clavo
Usar demasiada cantidad. El clavo es tan intenso que un exceso arruina el plato con un sabor amargo y medicinal. La regla general es usarlo en pizcas, no en cucharadas, salvo que la receta indique expresamente lo contrario.
Puedes comprar clavo molido en varios formatos, desde bolsa de 50g hasta bote de cristal.
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